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"La Guerra de los Mundos": Marcianos en el corazón humano

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  • El 30 de octubre de 1938, Orson Welles representó una invasión extraterreste por medio de la radio, como si se tratara de un programa noticioso.
  • 71 años después de su transmisión original, La guerra de los mundos (original de H.G. Wells), sigue siendo objeto de reflexiones.

Ilustración: Federico García Campuzano

Ilustración: Federico García Campuzano

Por Alejandro Mier y Jesús Franco

“Ahora sabemos que en los primeros años del siglo XX,
nuestro mundo era observado de cerca por conciencias superiores a la del hombre
y, sin embargo, igualmente inmortales.”

La guerra de los mundos“, adaptación radiofónica de Orson Welles.

Con estas palabras dio inicio la primera invasión extraterrestre en la historia de la humanidad. Con estas palabras, criaturas antes confinadas a los márgenes de la literatura se propagaron como ondas electromagnéticas provocando asombro, miedo y confusión en el corazón humano. ¿Quién hubiese podido adivinar que sería la radio, el pilar de la comunicación, el arma responsable del armageddon de la humanidad?

71 años después de su transmisión original, la dramatización radiofónica La guerra de los mundos, basada en la novela homónima de H.G. Wells, continúa siendo una de las obras maestras del mundo radiofónico y del radio-teatro, un género que gozó de gran aceptación dentro de la sociedad norteamericana en la década de los treinta. Adaptada por el célebre productor, director, escritor y actor estadounidense Orson Welles, la incertidumbre que generó en algunos de sus radioescuchas la convertiría en un fenómeno mediático sin precedentes.

Presentada en la CBS como una serie de boletines noticiosos que parecían haber interrumpido la programación del Mercury Theater, la noche del 30 de octubre de 1938, la narración de una extraña invasión causaría pánico y desconcierto. La irrupción de los Tripods alienígenas en una tranquila granja de Nueva Jersey, donde la vida solía transcurrir sin sobresaltos, sería tomada como verdadera por unos y escuchada con intriga por otros, y en todo momentos tratando de no imaginar lo peor. A lo largo de noviembre los periódicos publicarían miles de artículos al respecto y el controvertido programa sería uno de los primeros objetos de estudio de la Fundación Rockefeller.

Welles no sólo alteró la percepción de la realidad de su público, también jugó con sus emociones valiéndose de la sensibilidad dramática de un genio. Desdibujando la línea entre ficción y realidad, el joven de 23 años supo utilizar con maestría elementos como las relajantes melodías del Mercury, las que se ven interrumpidas cuando el reportero Carl Phillips comienza a describir minuciosamente el aspecto de un alienígena; el suspenso crece ayudado por unas suaves, agudas y profundas notas de un piano. Memorable e imborrable recordamos el primer ataque: pocos segundos antes de que se interrumpa la transmisión desde Grover’s Mill, lo último que llega a nuestros oídos son los gritos de agonía y terror de los primeros lastimados por aquellos marcianos, que parecen infalibles.

La combinación del formato noticioso, la ausencia de cortes comerciales y la atmósfera de absoluto realismo sacaron el máximo provecho a un medio que cambió al mundo. Así, un especial de Noche de Brujas se convirtió en testimonio de la capacidad de los medios masivos de comunicación para moldear el reino del hombre moderno.

El Tripod Literario

El formato de la transmisión radiofónica no fue la única razón del éxito del programa y de sus inesperadas, o en su defecto, calculadas consecuencias; el contexto histórico hizo posible el efecto logrado en la conciencia colectiva.

Mientras que la novela toma lugar en la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX, tiempo en que las nubes negras de la Primera Guerra Mundial se divisaban ya en el horizonte, su versión radiofónica, a sólo un año del inicio oficial de la Segunda Guerra Mundial, encontró a un público proclive a la paranoia;especialmente cuando la invasión y el exterminio son, tristemente, temas siempre vigentes en la agenda del hombre. El mismo autor, en el primer capítulo de la novela, indica:

“Antes de que los juzguemos (a los marcianos) con extrema dureza, debemos recordar la destrucción despiadada y absoluta que nuestra especie ha desatado, no sólo sobre el reino animal, como en los casos de los extintos bisontes y dodos, sino también sobre sus propias razas inferiores… ¿Somos acaso apóstoles de la misericordia como para quejarnos si los marcianos hacen la guerra con el mismo espíritu?”. (La guerra de los mundos, Capítulo 1).

Más adelante Isaac Asimov, uno de los escritores de ciencia ficción más importantes del siglo XX, interpretaría esta novela como una metáfora de las colonizaciones europeas gestadas a lo largo y ancho del mundo conocido y como una obra cuyo principal propósito es generar conciencia en los que están por venir.

Conspiraciones intergalácticas

La noche del 30 de octubre de 1938 ha sido objeto de duda y especulación y se ha convertido en uno de los grandes mitos de la cultura popular de la era moderna. En derredor de la transmisión del Mercury Theater orbitan toda clase de leyendas urbanas y algunas teorías con respecto de una agenda secreta de la Fundación Rockefeller y del propio Welles. Mientras que algunos creen que el proyecto fue un experimento de guerra psicológica de Rockefeller y que sentó un precedente en el gobierno estadounidense para ocultar evidencia de la existencia de vida extraterrestre. Otros argumentan que la supuesta histeria colectiva fue una exageración de la prensa escrita. Si de algo no cabe duda, es que décadas antes de REC. o El proyecto de la bruja de Blair, Orson Welles dio vida a uno de los fenómenos mediáticos más importantes del siglo XX.

Sin duda, la radio ha sido un elemento angular en las telecomunicaciones en la historia del hombre y para muestra un botón. Un relato que causó temor, miedo, angustia y frustración marco un antes y un después en notar los alcances que puede tener la radio. Actualmente sería difícil engañar a toda una población con algún relato similar, sin embargo, no debemos descartar, ni menospreciar el poder que tiene este gran invento.

Referencias:

Baran, Stanley J.; K. Davis, Dennos, Mass Communication Theory: Foundations, Ferment, and Future
Hand, Richard J. (2006). Terror on the Air!: Horror Radio in America, 1931-1952. Jefferson, North Carolina: Macfarlane & Company. p. 7.
Nicholls, Peter (1979), The Science Fiction Enciclopedia, Dlophin Books, Nueva York, Estados Unidos.
Wells, H.G. (1987), “War of the Worlds”, Tom Doherty Associates, Nueva York, Estados Unidos.

FE DE ERRATAS:

En la el número 2 de Trecho, este artículo se imprimió accidentalmente incompleto. En esta reproducción digital, el artículo se encuentra íntegro.

Agradecemos especialmente a José Manuel Vega Cebrián (@sejomagno en Twitter, autor de BioSejo), por su colaboración en la detección de esta errata.

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