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Dejándose ver: El graffiti como manifestación artística urbana

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  • Desde su nacimiento en Nueva York durante la década de los setenta, el graffiti se ha consolidado como una manifestación artística
  • Los tags, las masterpieces y los top-to-buttoms son sólo algunos de sus estilos
  • Los graffiteros mexicanos DITTO 13 y YOYO aseguran que esta forma de arte los aleja de los vicios.
Foto: "The mac, Lango" de funkandjazz @flickr

Foto: "The mac, Lango" de funkandjazz @flickr

Por Rafael García

Desde su aparición, en la ciudad de Nueva York, el graffiti ha representado un medio de expresión social, cultural y política, que ha sido adoptado por jóvenes de centros urbanos a lo largo del planeta. Y sin importar que se le considere vehículo de inconformidad; fuente de controversia; o creatividad artística plasmada en lienzos de concreto, el graffiti es, hoy por hoy, una manifestación estética netamente urbana.

Las grandes ciudades del mundo han sido moldeadas a partir de sus limitaciones. No sólo se han adaptado a través del tiempo. Ciudades como Nueva York, París, Tokio o Sao Paulo, han generado expresiones artísticas determinadas por el entorno que las rodea.

Entre los factores que influyen en la delimitación de la identidad urbana, están los siguientes:

  • El trazo y desarrollo de la infraestructura
  • La densidad de población
  • El predominio de actividades económicas de carácter secundario y de servicios
  • Manifestaciones artísticas y estéticas propias de la ciudad

El graffiti ha sido una constante en múltiples partes del mundo debido a su impacto estético, social y cultural. Desde su aparición, ha sido considerado una actividad vandálica, una forma de contaminación visual e incluso un crimen. A pesar de ello, el graffiti y sus estilos derivados se han afianzado como una forma de expresión artística y cultural; una delimitación espacial; una huella en la enorme jungla de concreto.

Esta actividad es capaz de modificar el entorno urbano. El graffiti ha dado pie a obras que han llegado a configurarse en su entorno caracterizándose por ser efímeras, tal como indica el arquitecto y escultor Santiago Baeza Sánchez.

Un nacimiento agitado: Entre breaks, beats y muros de concreto

 

Foto: Boom Box, Montreal 1987 de Mikey G @flickr

Foto: "Boom Box, Montreal 1987" de Mikey G @flickr

El graffiti evoca una actividad muy primitiva que se remonta a “los primeros trazos del homo sapiens en las paredes de las cavernas que le servían como morada y refugio”. Así lo indican Marcela Zapiain, Pedro Quintero y Benigno Casas -estudiantes del postgrado en Artes Visuales de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ellos nos explican que los primeros humanos en poblar la Tierra ya recurrían a la práctica de plasmar imágenes sobre las paredes de los lugares que habitaban. Así construían un medio de expresión, una marca territorial y una huella en el tiempo.

El graffiti como lo conocemos actualmente, surgió en Nueva York con un joven mensajero de origen griego llamado Demetrius, a finales de la década de los sesenta. Este personaje comenzó a escribir su apodo y el número de su casa en muros de los lugares donde entregaba sus mensajes. Así fue como la leyenda TAKI 138 comenzó a aparecer en autobuses y monumentos públicos, según archivos de la revista Times de 1971. Pero lo que le dio más popularidad fue que escribió una gran cantidad de firmas en estaciones y vagones del metro de Manhattan.

Muchos jóvenes comenzaron a seguir el ejemplo de TAKI 138 de manera casi inmediata, atraídos por la idea de plasmar una firma que los identificara. Así surgió una marea de writers (o escritores), enfocados en dejar su marca en la mayor cantidad de lugares posibles.

El graffiti fue desarrollado por jóvenes identificados con la música conocida como rap, hip hop y break dance. Los beats de dichos ritmos fueron influencia directa para los writers al momento de crear sus pintadas.

Estos jóvenes utilizaron el graffiti para desarrollar códigos particulares, junto con un lenguaje propio y criterios estéticos peculiares, así lo mencionan Zapiain, Quintero y Casas.

“Los hip hoperos -según Lelia Gándara en su libro Graffiti (Eudeba, 2002)- comenzaron a utilizar el graffiti como estrategia de expresión identitaria y de resistencia cultural, dando cierta relevancia a la imagen sobre el texto”.

“Inalcanzables para el resto de los humanos”

 

Foto: Ether NYC Train *Robbed* de Ohm17 @flickr

Foto: "Ether NYC Train *Robbed*" de Ohm17 @flickr

Al principio, el estilo importaba poco. Lo  relevante era dibujar tantas pintadas como fuera posible. Pero el aumento de writers y la gran cantidad de firmas por toda la ciudad, obligó a desarrollar diseños más elaborados. Lo mismo ocurrió cuando se comenzó a buscar lugares para firmar, cuyo acceso fuera aún más complicado.

El diseño y la difícil ubicación de las firmas, distinguían a los writers talentosos de los novatos e imitadores. El writer SOUL 1 pintaba su nombre a media altura en los muros laterales de edificios en la zona de Manhattan. “Eran inalcanzables para el resto de los humanos. Parecía que podía volar“, aseguró al respecto TRACY 168, uno de los writers más importantes de la época, a la revista Times en 1971.

El estilo y el número de pintadas acumuladas se convirtieron en los factores que más identificaban a un writer. En palabras de TRACY 168: “El estilo no significa nada si tu nombre no aparece con frecuencia. ¿Cómo va a conocer la gente tu estilo si no ve obras tuyas?”.

Así, el Getting Up, o “dejarse ver“, se convirtió en la base para adquirir aceptación y reconocimiento entre los seguidores del graffiti. Pero no fue lo único. Este movimiento artístico plenamente urbano comenzó a valorar los siguientes factores:

  • Pintar la mayor cantidad de firmas
  • Firmar con un estilo propio
  • Ocupar lugares de difícil acceso

Los estilos del graffiti: Del tag al whole train

Foto: Truck de urban_data @flickr

Foto: "Truck" de urban_data @flickr

La proliferación masiva de firmas no sólo obligó a que los writers mejoraran sus diseños, sino que también generó que éstos desarrollaran nuevos estilos de pintadas.

Los estilos descritos a continuación surgieron en la ciudad de Nueva York, para después ser adaptada a otras superficies, como lo son paredes, autobuses y automóviles. De igual forma, cada estilo ha sido adoptado en otras partes del mundo, cada una dándole un toque particular.

El graffiti -nos explica el graffitero mexicano de origen guatemalteco DITTO 13- ha sido siempre enmarcado por “la vida que vive quien pinta cada obra. Cada graffitero busca expresarse cuando raya, no importa que sea una pared, un micro o un carro abandonado. Lo que le importa, además de marcar un territorio, es mostrarse y mostrar una realidad que ha sentido y vivido. Y pues estas realidades a veces varían, lo cual es bueno, porque permite que haya diversidad”.

Así, el graffiti se ha desarrollado en cada ciudad como reflejo de las experiencias vividas por sus creadores. Diferencias entre diseños y adaptación de estilos entre distintas urbes pueden encontrarse por miles.

  • Tags

 

Foto: "Karpov" de karpov the wrecked train @flickr

Ejemplo de un Tag - Foto: "Karpov" de karpov the wrecked train @flickr

Las pintadas que sólo consistían en el nombre del writer, dieron paso a los tags. Estos son logotipos o firmas mucho más desarrolladas, cuya elaboración requiere más práctica. Éstos significaron tarjetas de presentación para cada writer.

Detrás de cada una de dichas obras se ocultaba la identidad del autor, quien intentaba dejar su marca tanto en exteriores -muros, postes y cruces peatonales- como en el interior de diversos espacios públicos -vagones de metro y autobuses-.

La proliferación de writers a lo largo de la ciudad de Nueva York provocó que la estética del tag adquiriera mayor relevancia en lo que se refiere a la originalidad, el diseño y los colores utilizados en su desarrollo, lo cual motivó la creación de la masterpiece. Así lo señalan Zapiain, Quintero y Casas,

  • Masterpieces

Las masterpieces, u obras maestras, consistían en una firma de cuatro o más letras, plasmada en los exteriores de vagones de metro. Su propósito era que su obras fueran vistas por una mayor cantidad de personas a lo largo de la ciudad.

Fueron una respuesta creativa a la excesiva cantidad de tags y throw ups que se propagaron a lo largo y ancho de los espacios públicos en Nueva York. Se caracterizaron por requerir de grandes cantidades de pintura.

La creatividad aplicada en las masterpieces, dio mayor prestigio a quienes incursionaron en este estilo. Esto incitó a que muchos writers enfocaran sus esfuerzos en el mismo, para desarrollar tipografías, combinar colores y diseñar elementos para adornar la pintada -como corazones, estrellas y lunas, entre otras figuras.

  • Top-to-bottoms

 

Foto: "Jor One" de funkandjazz @flickr

Ejemplo de un Top-to-bottoms - Foto: "Jor One" de funkandjazz @flickr

También conocida como “obra de arriba abajo”, los top-to-bottoms consistían en pintar diseños (firmas, por lo general), de forma vertical, del tamaño de un vagón de tren. Las figuras, el contorno de las letras y la combinación de colores fueron factores importantes para determinar la calidad de cada pieza, así como el prestigio que se le otorgó a su autor.

  • Ends-to-ends

El ends-to-ends, u obra “de extremo a extremo”, comparte similitudes con el estilo top-to-bottoms, con la diferencia de que esta composición se orienta en sentido horizontal.

  • Whole Cars

El estilo conocido como whole cars se caracterizó por tener obras que abarcaron todo un vagón de metro en sentido tanto horizontal como vertical. En muchos casos, los whole cars aparecían tanto en el interior como en el exterior de los vagones.

  • Murales
Foto: Something We Cant Buy de Thomas Hawk @flickr

Ejemplo de un mural - Foto: "Something We Can't Buy" de Thomas Hawk @flickr

El mural, como su nombre lo indica, consiste en diseñar una pintada de grandes proporciones sobre una pared que así lo permita. Por lo general, el mural no sólo consiste en una firma ensanchada, sino que involucra una composición estética mucho más compleja.

De acuerdo con YOYO, “el mural contiene caricaturas o dibujos que representan a la realidad: políticos, policías, líderes sociales y a veces, religiosos. Por lo general, el mural es utilizado a manera de protesta, como un estandarte o una forma de decir ‘mira, aquí estoy y lo que estás haciendo está mal, y no me parece’”.

  • Stenciles

 

Foto: Fight the good fight de Alex Whittaker @flickr

Ejemplo de un stencil - Foto: "Fight the good fight" de Alex Whittaker @flickr

El stencil, o plantilla, es un estilo que conjunta habilidades en el diseño a computadora y en el diseño gráfico, para después mezclarlo con la técnica de pintar paredes. Consiste en crear plantillas a partir de una imagen prediseñada; de ésta, se pueden generar una o varias capas de color, dándole efectos y complejidad a la obra. El stencil requiere de más material que otros estilos, ya que utiliza impresiones, cartulinas, acetatos, mica autoadherible, y pintura.

  • Whole Trains
Foto: Ghost Pack de aeroSoul @flickr

Ejemplo de un whole train - Foto: "Ghost Pack" de aeroSoul @flickr

Es tal vez el estilo más difícil. El whole train consiste en crear y aplicar un diseño a lo largo y ancho de un tren completo, vagón por vagón. La dificultad, el tiempo y el trabajo que requería, hicieron de éste, el estilo que otorgaba mayor prestigio y reconocimiento a su autor.

Vandalismo y crimen: el lado oscuro del graffiti

Foto: Tagged door de nattynattyboom @flickr

Foto: "Tagged door" de nattynattyboom @flickr

El graffiti ha sido considerado como un acto de vandalismo, factor de contaminación visual, a pesar de que se ha consolidado como una forma de expresión artística y cultural urbana. Rayar las paredes -ya sea con un simple tag, o con un mural que abarque una pared completa- incluso ha sido penado por la ley. En México, realizar una pintada de cualquier estilo es considerado delito bajo el nombre de contaminación visual por el código penal.

Por un lado, esta actividad ha sido considerada crimen por el hecho de rayar paredes e instalaciones de propiedad pública o privada. Esto ha generando costos de mantenimiento elevados. Por ejemplo, el Departamento de Sanidad de la Ciudad de Nueva York gastó alrededor de $300 mil dólares para limpiar las pintadas que constantemente aparecían en el metro, según archivos de la revista Times de 1971.

Además de los gastos, se debe tener en cuenta que la mayoría de los primeros writers y graffiteros (e incluso algunos actualmente) conseguían la pintura para realizar sus obras robándola de fábricas, tiendas y depósitos. Como comenta DITTO 13, “estaban bien locos; incluso hay algunos que todavía se atreven a fregarse la pintura de tlapalerías o de fábricas. Sobre todo, porque utilizan un buen de pintura en algunas obras, y entonces tienen que andarse volando latas a cada rato. También por eso el graffiti es mal visto; es entendido como un crimen. No no’más porque pintamos una pared y ya… sino porque también hubo (y hay) un buen de tipos que para pintar, no consiguen el material comprándolo, sino que se lo roban”.

A esto, YOYO agrega:

“Para mí, el hecho [de] pintar una pared para hacer un mural, un tops-to-bottoms, o en mi caso stencils, no es un crimen; por el contrario, un espacio como un muro o un autobús abandonado es más bien un lienzo donde puedo expresar mis ideas y sentimientos y ahora sí que es un lugar público donde todos los que pasen van a poder verlo, y van a poder ver esta obra de arte. Los problemas surgen cuando hacen tags o throw ups. Cuando en la pared nada más ponen ‘Memín’ y ya, es vandalismo, porque no expresa nada. Sólo marcan territorio (o a veces ni eso) y no expresan sentimientos o ideas; ya no es arte. Y pues obvio, cuando se roban las latas de pintura, se comete un crimen que pasa a fregarnos a todos, porque muchos procuramos conseguir el material sin robarlo; y cuando queremos hacer una obra, la gente nos tacha de delincuentes, o lo que más me castra, de ladrones y vándalos, por culpa de tipos que no tienen creatividad o tienen demasiada flojera para conseguir pintura de forma legal”.

Aunque se ha generalizado el considerar al graffiti como crimen o acto vandálico, no debe perderse de vista que la práctica de pintar paredes también es una expresión plástica. El graffiti no sólo es motivado por un impulso creativo, sino también por la necesidad de comunicar aspectos de inconformidad política, económica y social.

Trabajando en equipo: los crews en el graffiti

 

Oaxaca – Day 3 – (142)” de Merrick Brown @flickr”]Un crew trabaja en un stencil - Foto: [mb] Oaxaca - Day 3 - (142) de Merrick Brown @flickr

Un crew trabaja en un stencil - Foto: "[mb

La generalización de asociar al graffiti con el delito, así como el tiempo y el esfuerzo necesario para el desarrollo de algunas obras requirió que los graffiteros trabajaran en conjunto.

 

Esto conllevó a que surgieran equipos donde los integrantes organizan la vigilancia durante el tiempo utilizado para realizar una pintada, como especifican Zapiain, Quintero y Casas. Dichos equipos son conocidos como crews y suele trabajar en estilos de difícil elaboración, tales como end-to-ends, whole cars o whole trains.

Cada crew cuenta con los siguientes elementos:

  • Un nombre y un tag característicos
  • Un líder quien asigna los roles de vigilancia, así como las fechas y los lugares donde se realizará una obra. Por lo general, es el sujeto más experimentado y hábil del grupo con la pintura en aerosol.
  • Una roll-call, o lista donde cada integrante debe colocar su nombre y su tag.

De esta manera, los graffiteros han aprendido a cuidarse dentro de las grandes ciudades, trabajando en equipo y vigilándose por turnos. Aún así, existen muchos que prefieren pintar en solitario, a pesar de los riesgos que conlleva.

A esto, YOYO comenta:

“La verdad es que siempre he preferido trabajar solo y no me gustaría pertenecer a ningún crew aunque me invitaran, simplemente porque mi obra tendría que llevar el nombre de ésta; y no me gusta ni compartir mi obra, ni ser parte de un grupo. Nunca me ha gustado. Además, es más divertido trabajar solo, ya que tienes que correr más riesgos. Pero hay muchos que sí les gusta estar en un crew y ser parte de un grupo. Conozco a dos amigos que pertenecen a varios crews (porque ya se puede pertenecer a varios) y sí se meten en esto; se apoyan entre ellos y todo. Está muy bien para ellos, pero a mí me gusta más trabajar solo, o salir a pintar con amigos; pero sin formar una asociación o un ‘club‘, como lo ven las personas que están en un crew“.

Graffiti en Tricolor: las pintadas en México

 

 

Foto: Viva Zapata de 10b travelling @flickr

Foto: "Viva Zapata" de 10b travelling @flickr

La influencia del graffiti llegó a nuestro país a mediados de la década de 1970. Las ciudades fronterizas fueron los espacios donde surgieron las primeras manifestaciones de esta forma de expresión.
De acuerdo con Zapiain, Quintero y Casas, “fue principalmente en Tijuana donde se presentaron las primeras manifestaciones del graffiti, ya que por su condición fronteriza con Estados Unidos existe un constante flujo de personas e información, donde se da un intercambio cultural entre los migrantes procedentes del centro del país, con los mexicanos residentes en el otro lado de la frontera”.

Posteriormente, el graffiti se extendió a otros centros urbanos como Guadalajara y Aguascalientes; siendo éstos, lugares donde surgieron los primeros diseños creados por mexicanos.

Foto: De la calle de San Cristobal de las Casas - 7 de detritus @flickr

Foto: "De la calle de San Cristobal de las Casas - 7" de detritus @flickr

Las pintadas aparecieron por primera vez en los barrios marginales de la Ciudad de México a mediados de los 70‘ e inicios de los 80′. Esto fue durante una época en que la urbanización y la precaria situación económica generaron una migración masiva de población del interior del país, hacia la capital.

“El cambio cultural -explican Zapiain, Quintero y Casas- por el que pasaron dichos migrantes, aunado a las condiciones de marginalidad social, fue marcando los tiempos y espacios en donde los ‘chavos banda’ ocuparon un lugar importante en las formas de expresión [del graffiti]“.

En un principio, el graffiti en México fue utilizado principalmente por pandillas juveniles, cuyos miembros elaboraron tags con los cuales delimitaban el territorio que controlaban; por lo general, dicho territorio correspondía a un barrio. De esta manera, los integrantes de otras pandillas sabían cuándo entraban en terreno ajeno, evitando realizar pintadas en paredes dentro de dicho espacio; lo contrario significaba una señal de provocación.

Así surgieron los primeros crews mexicanos, utilizando el tag como el estilo más común. Posteriormente, graffiteros nacionales comenzaron a adoptar otros estilos, imprimiéndoles diseños netamente mexicanos: se aprecia el uso del escudo nacional, la Virgen de Guadalupe, los colores de la bandera y algunos personajes históricos.

Graffiteros mexicanos: La opinión de DITTO 13 y YOYO

Foto: La Virgencita™ de Photon @flickr
Foto: “La Virgencita™” de Photon @flickr

DITTO 13 explica que:

“Personajes como Zapata y Villa son representativos de la historia de México; igual la ‘Virgencita’ de Guadalupe. Por eso utilizamos mucho esas imágenes, porque nos representan. Y sobre todo, la Virgen de Guadalupe: cada pintada de la Guadalupana, no es un graffiti, sino un altar. Si te das cuenta, todos respetan esas pintadas; si rayan ese muro, es alrededor de la imagen de la Virgencita, pero nunca sobre ella.”

Así, se aprecian murales que exaltan a la cultura mexicana; o que también critican a la realidad política y social del país. “A veces pintamos a políticos o a los cerdos de los policías para criticarlos por todas las tranzas o las cosas negativas que hacen contra la ciudadanía. Es nuestra forma de expresarnos, de mostrar nuestro descontento, pero sin ser violentos y sin meternos con la gente”, dice DITTO 13.

Sobre el mismo tema, YOYO agrega:

“Para mí, es mucho más fácil adoptar temas nacionales porque editar una imagen es más sencillo. Podemos sacar personajes como Villa o Juárez y exaltarlos; o de nuestro actual Presidente o de AMLO y criticarlos. Igual sacamos imágenes de monumentos o edificios representativos como el Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución; y lo utilizamos como forma de expresar nuestro nacionalismo. Pero pues igual, así como muchos optan por escribir mensajes en español, yo sigo plasmando mensajes en inglés, y los combino con personajes históricos de México. Así no se queda entre los mexicanos, sino que siento que puedo exportarlo: si un extranjero pasa y lo ve, podrá entenderlo y más o menos saber por dónde va mi obra”.

Es común encontrar graffitis en distintos puntos de la ciudad de México, pero, como afirman Zapiain, Quintero y Casas, su presencia es mayor en “las zonas suburbanas del oriente y norte, en los municipios de San Cristóbal Ecatepec y Nezahualcóyotl; así como en colonias marginales pertenecientes a las delegaciones Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Tlalpan, Álvaro Obregón y Coyoacán”.

De esta manera, el graffiti fue desarrollado en México a lo largo de las últimas décadas, enfrentando problemas similares a los que surgieron en Nueva York. Como se mencionó, las pintadas se han considerado como delito bajo el nombre de contaminación visual. El robo de pintura para la elaboración de obras también se ha hecho presente en nuestro país, aunque -como menciona YOYO- “ya no es tan constante el robo de pintura, porque ya es más fácil conseguir una chamba sencilla que te permita comprar el material”.

 

Foto: El primero de chhhh @flickr

Foto: "El primero" de chhhh @flickr

Además, han surgido proyectos por parte de empresas privadas, junto con asociaciones civiles y gubernamentales que han intentado apoyar esta forma de expresión de manera legal. Junto con ello, el graffiti ha sido una manera de alejar a quienes lo practican de vicios, crímenes y problemas. DITTO 13 comenta:

El graffiti nos aleja de vicios que nos apendejan como drogas o alcohol, que muchos creen que te dan creatividad; pero al contrario, te la quitan. Y muchas veces, prefieres guardar tu lana para comprar material, en vez de gastarla en cosas que no te llevan a ningún lado. O igual, te consigues una chamba para latas de pintura y para comer, y así ya no estás en el ocio total”.

Y sigue dejándose ver

 

Foto: New York city stuff de f!tO @flickr

Foto: "New York city stuff" de f!tO @flickr

Aún cuando nació como una manifestación ilegal, el graffiti ha logrado consolidarse como una forma de expresión urbana, adoptada por jóvenes que encontraron una manera de manifestar sentimientos e ideas. “Dedicarse a las pintadas -explica DITTO 13- va más allá de un pasatiempo; es un estilo de vida y una forma de ver al mundo, muy diferente al de otras personas”.

Pero más allá de esto, el graffiti se ha posicionado como una verdadera forma de arte urbano, la cual desde su aparición, ha evolucionado para lograr la combinación de lo efímero de su existencia, con los espacios donde aprendió a configurarse y donde ha sabido “dejarse ver”.

“Salir a pintar equivale a plasmar una parte de ti y compartirla con la ciudad, por muy colosal que resulte; y a veces, algunos de nosotros intentamos generar un cambio con nuestros diseños. Ya sea fomentando una conciencia social para mejorar el medio ambiente, generando ideas sobre la situación política actual o escribiendo mensajes de protesta, pretendemos cooperar por mejorar nuestra ciudad y nuestro mundo. Y lo mejor, es que lo hacemos a través de una expresión artística“, concluye DITTO 13.

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